En O Sendeiro no solo elegimos el producto por su sabor. También nos importa quién está detrás. Por eso, cuando servimos huevos camperos en en cualquier plato, lo hacemos con orgullo. Vienen de un sitio muy especial, y hoy queremos contarte por qué.
Pablo está dentro del espectro autista, y sus padres buscaban una manera de que pudiera trabajar con autonomía y tranquilidad. Tras años sin respuestas claras en asociaciones ni planes que se concretasen, decidieron montar algo por su cuenta.
Tenían una finca de 15 hectáreas cerca del Pazo de Andeade, en Touro. Allí, donde antes había una nave ganadera, crearon una granja de gallinas camperas. Se formaron, buscaron asesoramiento y lo hicieron realidad. Hoy “As Galiñas de Pablo” es un proyecto con futuro que ha crecido a una velocidad de vértigo en pocos meses.
Lo que entendemos muy claro es el motivo de su éxito:
En la granja viven 1500 gallinas de tres estirpes diferentes que ponen huevos: marrones, blancos y azules. Y esto no es solo una curiosidad estética. Es también una manera de recordarnos que, aunque por fuera seamos distintos, por dentro todos somos lo mismo.
Las gallinas salen al exterior todos los días, tienen espacio de sobra y comen alimentos de primera calidad (cereales, hojas verdes, bichos, y hasta pequeñas piedras). Además, en un espacio tan grande podrían vivir hasta 2400 gallinas, pero prefieren respetar el espacio de cada una para que se muevan con libertad. Y eso se nota.
Pablo trabaja cada día unas tres horas, acompañado por una persona que le ayuda. Se encarga de recoger los huevos, clasificarlos, meterlos en los cartones y etiquetarlos. También colabora en la limpieza y mantenimiento. Es un trabajo con sentido, adaptado a su ritmo y rutina, donde se siente útil y valorado. Ambos hacen un gran equipo para que los huevos lleguen a destino en perfecto estado.
“As Galiñas de Pablo” viven felices y también hacen felices a todos los que prueban sus huevos frescos.
Se venden en tiendas de Santiago como Cabaciñas, D´aldea, o Sumptuos y en muchos otros puntos de Galicia. También están presentes en restaurantes que apuestan por el producto local con valores, como O Sendeiro.
¿Por qué elegimos estos huevos? Porque están buenos, sí. Pero también porque detrás hay un proyecto honesto, con conciencia, que encaja con lo que somos. No se nos suben más humos que los necesarios para cocinar, pero cuando algo merece la pena, lo contamos.
Así que la próxima vez que vengas al restaurante y pidas un plato con huevo, sabrás de dónde vienen y por qué saben así de ricos.
Reserva sin miedo a fallar. Te esperamos.